Sí, a ella.
Nunca se lo he dicho a nadie, ni si quiera me he dignado a ponerlo por escrito pero siempre lo he sabido. Ya ha pasado bastante tiempo y es cosa del pasado pero hay una parte de mí que sigue sintiendo algo parecido a la lástima.
Soy muy extremista, para mí no existen las medias tintas y cuando no sé cómo actuar reacciono con una agresividad cargada de cinismo, y está claro, esa vez no fue distinto, pero sí que fue diferente. Hizo que dejara de pensar en mi ombligo por unos segundos y contemplara la situación desde fuera, por unos momentos, a veces lo conseguía ver todo e incluso me calzaba unos zapatos que se parecían a los suyos. Eso sólo sirvió para confundirme, mis instintos primarios no ayudaban y la sensación de incertidumbre sólo me hizo comportarme de una forma mucho más cruel. He sido mala porque siempre he sido mala, me han criado así, si fuera una niña de bien probablemente habría actuado con hipocresía.
Ella me ha hecho daño, obviamente, pero yo también he sido despiadada... Sí, creo que yo he sido mucho peor y ella demasiado poco mala. Qué le puedo hacer, me van los látigos. Ahora me arrepiento, pero tampoco trato de justificarme, espero que nadie piense eso. Puede que tal vez me rebajase a decirle que lo lamento, pero nunca a pedir perdón, no necesito que me perdone igual que yo no necesito perdonarle nada a ella.
Realmente, creo que todo comenzó porque veía cómo cometía mis mismos errores y eso me enfurecía, lo tenía demasiado reciente. Y tenía ganas de darle un guantazo, ¡joder! ¡Parecía más lista! ¡Y yo también parecía más lista! ¡Maldita rubia estúpida de selectividad! Si inventasen las máquinas del tiempo no me daría un guantazo, me daría una paliza. Y me dejaría de postdata una botella de vodka que sé que me haría falta. Las heridas desinfectan mejor con alcohol, aunque provengan del alma.
En fin, no tiene sentido seguir alargando esta letanía, no tiene sentido, ni solución. Lo escribo para mí misma aunque en el fondo me gustaría que lo leyese, para que al menos lo supiera. Está claro que en esta interpretación la función quedó truncada y los polos iguales se repelen, o al menos los demasiado similares. Tal vez en la próxima vida haya más suerte.
Y con esto: punto y final a otra etapa. Hasta nunca.
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