Fue una sensación extraña. No había sido mío, jamás lo fue pero de alguna forma me apropié de ello. Y un día lo borró todo, y me sentí un poco vacía. Era como la concesión definitiva de que todo se acaba y de que hay que cerrar capítulos.
Pero a mí nunca se me ha dado bien eso de pasar páginas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario