sábado, 13 de abril de 2013

Reencuentros

El otro día me lo encontré. Me lo encontré en la víspera de San Valentín. 

Yo iba por las calles de Madrid maldiciendo mi estampa por tener que comprar un regalo. Es la norma estandar: cada vez que se acerca alguna fecha especial mi humor se amarga pensando qué regalar. Qué le vamos a hacer, soy un espíritu al que le han obligado a materializarse y tiene que soportar tener dos piernas y dos brazos. Y un pelo que se le cae en exceso compensado por unos ojos preciosos. A los espíritus errantes no nos gusta salir de nuestros trances para decidir qué regalo es mejor. Es comprensible, ¿no?

Creo que me estoy yendo de tema. El caso es que le vi y él me vio aunque creo que no me reconoció. Fue una sensación extraña. Mentiría si dijera que no se me aceleró el corazón. Pero ya no era como antes. 
Iba de la mano con su novia, es pelirroja con un montón de pecas  y una nariz enorme. Mis juicios siempre tienen un caracter peroyativo subyacente pero juro que sólo estoy siendo descriptiva. Aún con todo eso, es una chica muy guapa. Muy, muy , guapa. 
Iban charlando distendidamente, sonríendo. Se notaba que disfrutaban el uno del otro.
Y me asusté. Me asusté porque no quise romper era armonía con un "hola, sí...esta es Cris...una eh...bueno, amiga". Y se me aceleró el corazón porque no quería que me hablara y mostrara un falso interés por mí. Y me asusté, porque hacía un millón de años habría dado cualquier cosa para encontrármelo así. Habría mirado a su novia con un desprecio calculado y le habría sonreído a él mientras insistía en que debíamos vernos y tomar unas cervezas, costase lo que costase. 
Esas cervezas habrían costado un paquete de condones y unos cuernos a una chica pelirroja muy guapa. 

Pero por si me quedaba alguna duda, ahora están todas despejadas. No quiero romper ni ser rota. ¿Y le quiero? Sí, le quiero mucho. ¿Se lo merece? No, pero yo tampoco me merezco que me quieran. 
Pero ya no así, quiero lo mejor para él y quiero que sea feliz. Cuando terminé con él, pensé que jamás volvería a querer a nadie así y estaba convencida de que no soportaría que hubiese otra mujer en su vida. Y ahora me escondo tras mi nuevo pelo moreno. Ahora bajo la mirada y paso a tu lado sin decir nada. Y eso es amor. Y es el mejor amor.

Ahora me pregunto si volveré a querer de una forma tan pura a otra persona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario