martes, 16 de abril de 2013

Mi lado ñoño subversivo

¡Qué resulta que sin ti no puedo! ¡Y a la vez no te soporto! De verás, algunas veces me gustaría matarte con la almohada de tu habitación para que te quedases quieto y callado de una vez... no sé cómo se puede ser tan listo y tan payaso a la vez. Ni cómo puedes poner esas vocecitas y caritas que hacen que me derrita... Por eso, un día de estos intentaré asfixiarte. Y tu apartarás el almohadón (porque eres mucho más fuerte que yo) y me dirás: ¿qué haces? ¿estás tonta? Y me pondrás bocabajo, me abrazarás con fuerza y atacarás mi indefenso cuello. Y acabaremos así otra vez, peleando y arañándonos con besos y mordiscos, probablemente incluso con más de un suspiro.
Pero no te preocupes, mañana volveré a odiarte y a quererte a partes iguales. Y necesitaré que me beses para que calmes a la sociópata que llevo dentro. ¿Eso es amor no? Porque resulta que echo de menos tu voz y tu rostro cuando no oigo ni veo tus tonterías que tanto me irritan; y tú te molestas conmigo cuando te digo que no te voy a ver en cinco días. Y así discutimos día sí y día también por cosas que ni merecen la pena ¿y esto cómo lo defino yo, a ver? ¿Esto qué es? ¿Y si no es amor, qué es? ¿Y si yo creo que es amor y así estamos contentos? ¿Y tú? ¿Qué es lo que crees?

Yo creo que voy a mandarte un sms, uno de esos que tan poco se llevan actualmente;  de esos que sólo dicen "te quiero".

sábado, 13 de abril de 2013

Reencuentros

El otro día me lo encontré. Me lo encontré en la víspera de San Valentín. 

Yo iba por las calles de Madrid maldiciendo mi estampa por tener que comprar un regalo. Es la norma estandar: cada vez que se acerca alguna fecha especial mi humor se amarga pensando qué regalar. Qué le vamos a hacer, soy un espíritu al que le han obligado a materializarse y tiene que soportar tener dos piernas y dos brazos. Y un pelo que se le cae en exceso compensado por unos ojos preciosos. A los espíritus errantes no nos gusta salir de nuestros trances para decidir qué regalo es mejor. Es comprensible, ¿no?

Creo que me estoy yendo de tema. El caso es que le vi y él me vio aunque creo que no me reconoció. Fue una sensación extraña. Mentiría si dijera que no se me aceleró el corazón. Pero ya no era como antes. 
Iba de la mano con su novia, es pelirroja con un montón de pecas  y una nariz enorme. Mis juicios siempre tienen un caracter peroyativo subyacente pero juro que sólo estoy siendo descriptiva. Aún con todo eso, es una chica muy guapa. Muy, muy , guapa. 
Iban charlando distendidamente, sonríendo. Se notaba que disfrutaban el uno del otro.
Y me asusté. Me asusté porque no quise romper era armonía con un "hola, sí...esta es Cris...una eh...bueno, amiga". Y se me aceleró el corazón porque no quería que me hablara y mostrara un falso interés por mí. Y me asusté, porque hacía un millón de años habría dado cualquier cosa para encontrármelo así. Habría mirado a su novia con un desprecio calculado y le habría sonreído a él mientras insistía en que debíamos vernos y tomar unas cervezas, costase lo que costase. 
Esas cervezas habrían costado un paquete de condones y unos cuernos a una chica pelirroja muy guapa. 

Pero por si me quedaba alguna duda, ahora están todas despejadas. No quiero romper ni ser rota. ¿Y le quiero? Sí, le quiero mucho. ¿Se lo merece? No, pero yo tampoco me merezco que me quieran. 
Pero ya no así, quiero lo mejor para él y quiero que sea feliz. Cuando terminé con él, pensé que jamás volvería a querer a nadie así y estaba convencida de que no soportaría que hubiese otra mujer en su vida. Y ahora me escondo tras mi nuevo pelo moreno. Ahora bajo la mirada y paso a tu lado sin decir nada. Y eso es amor. Y es el mejor amor.

Ahora me pregunto si volveré a querer de una forma tan pura a otra persona.

Viernes Noche

No sé por qué, pero asocio a Rafa Pons con escribir. Si me descuido esto degenerará a Joaquin Sabina y acabaré con un vaso de whisky. Y Dios mío, hay pocas cosas que me gustan menos que el whisky solo.

Resulta que tras mucho tiempo, hoy he conseguido reconocer frente al espejo que vivo escondida. Miro a otro lado cuando pasa el vagabundo que me pide una limosna. Y ese vagabundo soy yo, la yo real quiero decir, no esta fachada tan llena de vacíos.
Me he visto con harapos y suciedad; pero eso no es lo importante. Lo importante es el vacío. Ella está vacía y yo también. Está claro que no puedes separarnos. Así que voy a pegarnos, con superglu si hace falta. Ya estoy cansada de estar cansada. Estoy harta de mí misma y mis problemas sin solución. Voy a dejar de vivir en la oscuridad, ¿por qué estoy aquí si no me gusta?
No más máscaras. O no conmigo.

Hoy es viernes, podría llamar a alguien y presentarme con vodka y hielos para ser bien recibida. Todavía es pronto, aún son las doce. Puedo hacerlo. Antes lo habría hecho...Bueno, antes habría cogido el teléfono varias horas antes para concretar con quién iba a salir, pero me hago mayor. No, mayor no. Me hago vieja. Los cubatas y los cigarros me siguen gustando, solo que se me quedan cortos.
Pero no quiero emborracharme, no le veo el sentido. Prefiero dormir bien y descansar mejor para mañana tener fuerzas para luchar contra mis monstruos internos.

¿Esto es lo que tú llamas madurar, mamá?

4 de abril


Voy a llorar hasta quedarme sin fuerzas y después voy a ponerme unos tacones. Me arreglaré el pelo y me pintaré los labios. Tal vez incluso me ponga escote. Me miraré al espejo y me sentiré sexy.Soy joven, soy guapa y soy lista. ¿Quién necesita más? Quiero pasar página; páginas que ni si quiera en el fondo de mí ser sé si van a ser pasadas, o quedarán perecederas por el fin de los tiempos. Y aún con esa incertidumbre como marca de la casa, me hago daño y me preparo para ello. La felicidad no está diseñada para mí. Es algo pasajero dice la gente, para mí es algo que huelo de lejos.Los días se escapan entre mis dedos, es terrible la velocidad de la vida. Ya voy a 60 km/h y aún voy en segunda. Toda mi existencia va ralentizada cuando el motor me pide cambiar de marcha.Hubo un tiempo en que lo odiaba todo. Odiaba el atardecer perseguido por el amanecer. Odiaba el dinero y a la gente con poder. Odiaba las frivolidades de los que me rodeaban. Odiaba ser consciente del tic tac del Universo y que me hubiese tocado aprender lecciones que jamás nadie debería conocer. Odiaba ser infeliz, odiaba estar preocupada, odiaba la mediocridad. Era un ser lleno de odio que se escondía de su propio veneno tras buena literatura que me hacía sentir especial, tras un cubata, un cigarro y los labios de alguien a quién yo no le importaba. Ni él a mí tampoco.Y me conformaba. Y subsistía con ello.Y no era feliz, no me importaba no serlo. Estaba bien, no conforme pero sí resignada. Creo seriamente que habría seguido así durante unos cuantos años y luego habría acabado en un psiquiátrico.Tal vez no, tal vez habría podido seguir con una miserable existencia hasta mi último aliento. Tal vez habría cumplido mis propósitos y habría proclamado un ¿y ahora qué? Pero está claro, no quiero eso. Nadie quiere eso.Ahora soy consciente de mis miserias: alguien me ha quitado la venda y me ha dejado desnuda ante la realidad. Y no soy feliz y quiero serlo pero no sé cómo, y se me hace lejano y eterno. Quiero dejar de odiarlo todo. Quiero dejar de odiarme, quiero quererme y mimarme.Quiero, pero no puedo. Me siento sola.