sábado, 14 de abril de 2012

Y todos los días...

Y todos los días pero no a todas horas. Y en cada instante de forma inconsciente pienso en ti.
Pienso en ti y te echo de menos.
Tanto que duele demasiado. Tanto que no se lo digo a nadie.
Y tengo miedo, la mayor parte del tiempo de todo: de tus ojos, de tu risa, de lo que pensarías... y de lo sola que me siento sin tu compañía.

Me siento frustrada y furiosa. Miro a mi al rededor y solo veo ojos con malicia que me observan esperando encantados mis tropiezos... e intento que no me importe, pero es difícil porque no tengo tu mano que me levante.

Me enjuago las lágrimas cuando en realidad quiero tirarme en una cama a llorar hasta quedarme tan vacía como rota estoy. Pero qué más da, a quién le importa si todos los días estoy metida en un pozo del que parece que no voy a salir.

Y entonces, de repente vuelve a empezar.

Y es que todos los días vuelve a amanecer.


lunes, 2 de abril de 2012

Tiempo al tiempo y volveré a sentir esto.

Me siento frustrada porque estoy enamorada de un chico que sólo me ve como una cara bonita. Me siento frustrada porque me fijé en ti ya que me parecías diferente a los demás, creí en ti y resultaste ser como todos los demás. Estoy triste porque no tengo ningún futuro contigo, y mientras yo no puedo sacarle de mi cabeza, tú te besas con otras chicas cuando yo no soy capaz ni de fijarme en otros muchachos.

He perdido el control de mis sentimientos; me miro en un espejo y veo en el reflejo una mirada triste que no sé reconocer; escucho las canciones y todas parecen hablar de ti; voy por las calles de Madrid conteniendo el aliento por si, por una casualidad del destino, me encuentro contigo, y así podría mirarte a los ojos y sonreírte, sintiéndome completa por primera vez en mucho tiempo.

Odio sentirme enferma, débil, desdichada y frágil de forma pausada y constante. Odio recordar con nostalgia y dolor cada una de las palabras que me dijiste, tontas y cortas para lo que yo necesito.

Detesto intentar olvidarte en los brazos de alguien que no me gusta, buscar la felicidad que sólo tú puedes darme en el fondo de una copa y recordarte de forma casi brusca en los amanecer donde estoy sola, sucia; dónde solo soy una niña pequeña que llora por tus besos.

Y tú, mientras tanto, sigues riendo, soñando, siendo feliz… mientras que tú me lo has quitado todo, me has hecho infeliz y sólo has dejado un cascarón vacío. Un cascarón que te extraña y te ama.

Y tú ni siquiera te has dado cuenta de esto.