domingo, 2 de febrero de 2014

Pequeñas obsesiones

Pequeñas obsesiones. "A veces te centras en una cosita y piensas mucho en eso. Le das muchas vueltas a la cabeza". Es verdad.
Tengo ganas de llorar demasiadas veces al mes. Y aún así me considero feliz. Bueno, ahora no porque tengo ganas de llorar. Me tumbaría sobre cualquier cojín y me dejaría morir hasta el fin de mis días. Bueno, morir no, pero dejar de vivir sí. Soy como una mala copia del romanticismo extenuado de finales del XIX. Pero hormonada.
Me aburro de mí misma. Me hastío de esta sensación. Es un tedio de mi monotonía. Yo contra yo. Y pierdo yo.
Y tengo ataques de ira pasiva que estallan bajo control. Varias veces al día. El otro día apuñalé un libro con un lapicero sin punta. Y ya está. A continuación todo volvió a la normalidad. Creo que es signo inequívoco de que me pasa algo chungo en el cerebro, y no me refiero a los tumores.

El viernes mi hermana me enseñó que "yo puedo". O me lo enseñó Isis, o tal vez porque soy nieta de Ra. Tampoco me sorprendo, voy asimilándome a Hera. Sólo que Seth no ha descuartizado a mi esposo sino a mí. O Ariadna es la que me ha cortado en trozos. ¿La esperanza salió o entró en la caja? He oído varias versiones pero no sé cual es la correcta. Correcta para mí.

Si se sienta el monstruo sobre mi pecho, ¿por qué no estoy durmiendo?

Qué bien

Hoy encima me duelen las tetas. Podría intentar maquillar la verdad y utilizar alguna metáfora tipo "estas colinas turgentes" o alguna cosa así, pero qué mierda, a mí me duelen las tetas y no tengo intención de comunicarlo sutilmente.