domingo, 9 de junio de 2013

22 de Enero

Verborrea incompleta, inconexa, insuficiente.
Incompatible con el vertiginoso ritmo de vida. Los súbitos silencios son inusuales y extravagantes. Todos hablan, todos corren, todos actúan. Yo en cambio aún intento descifrar este mapa de carretera mientras me tomo un café cargado en un bar desértico.
Soy filóloga pero las palabras no son mis amigas. Paradojas de la vida, supongo.